Untitled Document Athenea Digital. número 9- primavera 2006

Hine, C. (2000)
Etnografía virtual. Barcelona: Editorial UOC.

ISBN: 84-9788-019-6



Camilo Aedo Valejos
Universitat Autònoma de Barcelona
camiloaedo@gmail.com

 

Como señala la autora, no se trata de un manual del tipo "hágalo usted mismo". Es, ante todo, una propuesta de estudio de las interacciones mediadas, que pone en perspectiva, tanto en un plano teórico como práctico, los problemas, procedimientos y beneficios de abordar la Red desde un enfoque etnográfico: "La postura descrita en este libro trata de hacer justicia a la riqueza y complejidad de Internet, a la vez que aboga por la experimentación dentro de un género que responde a situaciones enteramente novedosas" (p. 23).

Publicado originalmente por Sage, en el año 2000, el libro tiene como principales fortalezas tanto la reflexión sobre la experiencia etnográfica, aplicada a un caso concreto, como la exposición de una amplia gama de estudios sobre las comunicaciones mediadas por ordenador (CMO). Esto le permite a la autora dialogar no sólo desde una dimensión procedimental, sino también teórica. Por esto, el texto también adquiere relevancia para aquellos que pretenden iniciarse en el debate sobre las transformaciones sociales que suponen las nuevas tecnologías de la información.

Hine sostiene su trabajo sobre la base de dos ideas centrales:

  • que la tecnología no define el cambio social por sí sola, sino que son los usos y el sentido que se construye alrededor de ella lo que lo establece; y
  • que la etnografía "es una metodología ideal para iniciar esta clase de estudios, en la medida en que puede servir para explorar las complejas interrelaciones existentes entre las aserciones que se vaticinan sobre las nuevas tecnologías en diferentes contextos: en el hogar, en los espacios de trabajo, en los medios de comunicación masiva, y en las revistas y publicaciones académicas" (p.13).

Este planteamiento de base contrasta con posiciones bien consensuadas en la actualidad, que asumen la Red como generadora, por sí misma, de cambio social. Hine aboga, entonces, por mantener un cierto escepticismo al respecto, en aras de situar el debate en términos de cómo se emplea la tecnología en contextos cotidianos.

Con respecto al relato etnográfico, éste es rico en descripciones y equilibrado en cuanto al uso de citas y comentarios, pero la autora tiende a entramparse cuando reitera ideas. A momentos confunde reflexividad con repetición de contenidos, haciendo engorrosa la lectura. No obstante, hay fragmentos que se agradecen y que dan cuenta del oficio de etnógrafo, especialmente en lo que respecta al cómo ella realizó su trabajo: a las decisiones que debió tomar, y a cómo fue adaptando sus criterios en la medida en que el estudio tomaba forma.

ORGANIZACIÓN DEL LIBRO

En el capítulo introductorio, Hine hace un recuento del texto y bosqueja el marco teórico en el que sitúa su trabajo.

En el capítulo segundo, discute las principales orientaciones de los estudios sobre Internet: por una parte, los que abogan por considerarla como cultura, como un lugar donde se gesta una cultura; y, por otra, los que sostienen que Internet es un artefacto cultural, es decir, una tecnología generada por personas, situada y definida en un contexto de uso y comercialización. A partir de este debate, que tiene consecuencias tanto teóricas como metodológicas, la autora concluye que es necesario abordar Internet en ambas dimensiones, lo que implica reformular la relación entre espacio y etnografía; en otras palabras, conjugar las circunstancias en las que se emplea (offline) y los espacios sociales que emergen en su uso (online).

En el capítulo tercero propone un conjunto de principios para realizar una etnografía virtual, contemplando la complejidad que supone el abordaje de Internet. Desde el punto de vista de la discusión metodológica, este capítulo es el eje del libro, pues en él se presentan los principales problemas del trabajo etnográfico tradicional y cómo éstos se trasladan -y se adaptan- a lo virtual: la presencialidad, el rol del viaje, la interacción cara a cara, y la identificación del objeto etnográfico, entre otros aspectos, suponen reformas cuando se abordan interacciones en entornos que no son definidos físicamente. Comienza a hablarse, por ejemplo, de etnografías multi-situadas, a raíz de "la experiencia interactiva y comprometida de la conectividad".

Entre los rasgos distintivos de su proposición metodológica, se destacan:

  • "El estatus de la Red como forma de comunicación, como objeto dentro de la vida de las personas y como lugar de establecimiento de comunidades, pervive a través de los usos, interpretados y reinterpretados, que se hacen de ella" (p. 80).
  • La etnografía virtual supone una dislocación del concepto de espacio y de campo de estudio, en tanto el objeto ha de centrarse en los flujos y en las conexiones, en vez de las localidades y los límites como principios organizadores.
  • También se reformula la noción de tiempo: el etnógrafo convive entre varias actividades, captando sólo parcialmente el contexto.
  • Las características de la tecnología permiten que las relaciones del observador con el objeto puedan darse en diferentes divisiones espaciales y temporales.
  • Tan importante como la interacción con los informantes es la propia relación del investigador con la tecnología. En este sentido, la reflexividad cobra vital importancia.

Para cerrar su propuesta, cito el siguiente fragmento: "Tomaremos la etnografía como una práctica textual y una destreza adquirida, y como una experiencia artesanal que pone en entredicho los fundamentos tradicionales basados en la presencia prolongada del investigador en un espacio físico determinado" (p. 57).

En el cuarto capítulo, la autora expone la puesta en práctica de una etnografía virtual, tomando como referente un tópico: el caso de Louise Woodward, una joven británica que trabajaba como niñera en Estados Unidos, y que fue acusada de matar un niño que estaba a su cuidado. El hecho, que ocurrió en la ciudad de Boston, a fines de los ´90, generó una amplia cobertura mediática, e Internet se constituyó como un entorno privilegiado para ello: fueron creadas páginas web sobre el caso, se establecieron grupos de discusión, e incluso el juicio pudo seguirse online.

En los capítulos quinto y sexto, se presentan dos temas que le sirvieron para interrogarse en torno a su actividad investigadora: la relación tiempo- espacio en las relaciones sociales en la Red, y el "problema de la autenticidad". Sobre el primero, Hine sostiene que Internet implica múltiples órdenes espaciales y temporales, que cruzan la frontera entre lo online y lo offline. Con respecto a la autenticidad, señala que aunque ésta representa un tópico difícil de discernir, es factible reconocer la fiabilidad de la información, así como la identidad de los autores. Para ello, coloca como ejemplo un conjunto de citas examinadas desde el análisis de discurso (tomando como referencia a Potter y Fairclough): "Las técnicas que éste ofrece constituyen potentes herramientas para explorar las formas en que se construyen los relatos para ser convincentes y ayudar al etnógrafo a mantener una perspectiva escéptica con respecto a las características de los contenidos que encuentra" (p. 176).

El séptimo capítulo reúne las reflexiones del estudio. En el fragmento Etnografía adaptativa, la autora evalúa el método, destacando temas insuficientemente abordados en su estudio, por ejemplo: el de los procesos de interpretación de los usuarios, o el papel de los merodeadores o mirones.

La última frase del texto bien puede ser una síntesis del espíritu que anima su propuesta: "La etnografía virtual, más que un proyecto acabado, "es la búsqueda de la etnografía desde un imaginario multisituado" (Marcus, 1998, p.3)" (p.191). Es decir, la propuesta no constituye un protocolo, un recetario. Es un artefacto flexible, adaptativo, que no puede disociarse de su espacio de aplicación y de la persona que lo desarrolla.

SOBRE LA AUTORA

Christine Hine trabaja actualmente en el Departamento de Sociología de la Universidad de Surrey, Gran Bretaña. Su labor investigadora la ha centrado en estudios culturales sobre ciencia, tecnología e Internet. Recientemente fue elegida Presidente de la European Association for the Study of Sciencie and Technology.

Más antecedentes en relación a su trabajo se encuentran en la siguiente dirección: <http://www.soc.surrey.ac.uk/christine_hine.htm>. Dentro de ésta hay un paper que sintetiza su libro, y que fue presentado en la Conference Proceedings of Internet Research and Information for Social Scientists, en marzo de 1998: <http://www.sosig.ac.uk/iriss/papers/paper16.htm>.

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