Reseñas
No revisado por pares
Mohammed, Marwan (2026)
C’était pas gagné. De l’échec scolaire au CNRS. Siglo XXI.
ISBN: 9782021611458
Marwan Mohammed acaba de publicar su último libro, titulado C’était pas gagné. De l’échec scolaire au CNRS, en la editorial Seuil. Conviene recordar que el autor es doctor en sociología por la Universidad Versailles Saint-Quention en Yvelines e investigador en el CNRS, en el centro Maurice Halbwachs. Dirige igualmente un seminario sobre las salidas de la cárcel en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales. Sus investigaciones se centran en las normas, desviaciones y reacciones sociales, así como en las juventudes populares, las formas no convencionales de politización y las discriminaciones étnicas. Entre sus obras más relevantes, conviene mencionar La formation des bandes: entre la famille, l’école et la rue (2011), Les sorties de délinquance: théories, méthodes, enquêtes (2012), Islamophobie: comment les élites françaises fabriquent le problème musulman (2013) escrita con Abdellali Hajjat, o Y a embrouille. Sociologie des rivalités de quartier (2023).
La presente obra es un socio-análisis realizado por el autor para dar cuenta de su trayectoria vital y académica. Resulta de un informe redactado de cara a obtener una «Habilitación a Dirigir Investigaciones» que abre la vía a una promoción profesional, un incremento salarial y nuevas responsabilidades, tales como la dirección de tesis doctorales. Da cuenta de un itinerario original que difiere de la mayoría de sus compañeros de trabajo. Para ello, ha leído numerosos relatos biográficos de universitarios, especialmente de sociólogos. Ha podido constatar que, si algunos de ellos no provienen necesariamente de familias adineradas y/o fuertemente dotadas en capital cultural (Bourdieu y Passeron, 1970), la gran mayoría ha tenido una trayectoria escolar exitosa, ha aprovechado las oportunidades ofrecidas por sus entornos respectivos y ha realizado encuentros determinantes. El itinerario inicial del autor es bien diferente, antes de aproximarse paulatinamente al de sus compañeros.
De hecho, Marwan Mohammed proviene de una familia de origen marroquí, de condición modesta, residente en un suburbio desfavorecido de la región parisina. A su vez, se encuentra en una situación de fracaso escolar al haber fracasado en el Brevet des Collèges (BEPC) al término del colegio y al examen del Brevet d’Etudes Professionnelles (BEP) al finalizar la educación secundaria. Ese doble desfase se encuentra en el origen de este libro. En efecto, trata de explicar cómo una persona como él ha conseguido llegar a la situación en la que se encuentra hoy en día. Avanza dos razones principales. Por una parte, «por los suyos», en la medida en que «la sociología se ha convertido en un oficio y en una carrera profesional, le concede un estatus, un cierto confort material y el reconocimiento, lo que puede beneficiar a sus allegados» (p. 9). Por otra parte, por sus comunidades de pertenencia, en razón de su concepción comprometida y popular de las ciencias humanas y sociales, en la medida en que contribuye a la producción de conocimientos y a su difusión en beneficio del interés general y de las clases populares, las minorías poscoloniales y los grupos discriminados.
Si está muy apegado a la investigación básica y empírica, a la vez rigurosa e independiente, y si sigue escrupulosamente las reglas del método sociológico (Durkheim, 1894/2013), considera que su sociología «no está desconectada de la realidad, fuera de cualquier contexto, desvinculada de toda historia personal y trayectoria, incluso en el entorno académico, como investigador francés de [color], de origen popular y descendiente de indígenas» (p. 10). De hecho, los investigadores en sociología no son homogéneos. «Sus historias y sus trayectorias, así como sus usos sociales y políticos de esta ciencia, son necesariamente múltiples» (p. 10). Marwan Mohammed es perfectamente consciente de que encarna una voz singular de la que trata de dar cuenta a través de esta socio-autobiografía.
Escribir una socio-autobiografía no es una tarea fácil, dado que se aleja de los trabajos científicos al uso. Es cuestión de evitar la reconstrucción biográfica, construyendo un relato ocultando ciertos aspectos de la realidad, y el narcisismo, descontextualizando la trayectoria individual. Pero, reconoce que no lo ha contado todo. «Hay omisiones conscientes e inconscientes, olvidos y algunas zonas biográficas protegidas. Lo que ha sido divulgado es objeto de elecciones, ha sido seleccionado por su capacidad a aclarar el camino profesional y político que [ha] emprendido» (p. 14). En todo caso, ha intentado extraer «algo singular y útil de [sus] experiencias, tanto biográficas, académicas como políticas» (p. 11).
Desea que esta obra sea leída por los suyos, es decir por sus allegados y sus grupos de pertenencia, así como por los más vulnerables, por aquellos confrontados al fracaso escolar, a las desigualdades socioeconómicas, a las dificultades de los barrios desfavorecidos, pero que se caracterizan, asimismo, por «una energía única [que] puede desplegarse en la solidaridad, la transmisión y la creación» (p. 12). Es la razón por la cual ha decidido dar a ese libro «una dimensión muy autobiográfica, en un lenguaje asequible, alejado del pudor y de las formas académicas» (p. 12). Su libertad de tono está vinculada a las formas de indocilidad popular que han contribuido a forjar la persona que es hoy en día. Desea, igualmente, escribir para el mundo académico, para que estas páginas puedan suscitar «el interés y provocar unas discusiones sobre las condiciones biográficas y sociales de producción del saber. Desea que [su] experiencia de investigador racializado y de origen popular en el mundo académico pueda contribuir a una reflexión sobre su funcionamiento, las relaciones de poder que se desarrollan en su seno, sobre lo que puede ser bello o violento, estimulante y criticable» (p. 13). Pero, si desea ser leído por el mundo académico, no quiere reducirse a ello, ya que su principal combustible es la educación popular: «la posibilidad de aportar algo a los jóvenes y a los [adultos], alumnos, estudiantes, compañeros, vecinos, conciudadanos, [es decir] a todas las personas que dudarían, buscarían, se interrogarían, se censurarían y que podrían encontrar en estas líneas, estos capítulos, estas palabras, este saber, un interés, una idea, una novedad, una motivación, e incluso (…) una pequeña motivación para pensar o actuar, y liberarse de ciertas pesadeces sociales y simbólicas» (p. 13).
Como indica el autor, su historia personal es igualmente una historia colectiva. De hecho, para superar los obstáculos a los que se ha enfrentado, se ha beneficiado de numerosas ayudas de personas que lo han empujado, llevado y apoyado. De ese modo, quiere reconocer y rendir homenaje «a los valores de solidaridad y ayuda mutua, más en actos que palabras o posturas. Es un homenaje a la complicidad humana y política» (p. 13). Asimismo, es una historia que se inscribe plenamente en el panorama de los relatos contemporáneos. «Es una historia francesa, marroquí, yemenita, araba, amazigh, una historia colonial y poscolonial, una historia popular y urbana, una historia humana, una historia de la universidad y de las ideas, una historia tan singular y tan común a la vez que puede jugar un papel más allá de [sus] círculos íntimos y profesionales» (p. 13).
El presente libro se divide en cinco capítulos. En el primero, titulado ¿Por qué la sociología? (pp. 17–59), el autor relata su descubrimiento de la sociología a través de la lectura del libro La misère du monde de Pierre Bourdieu (1993), el final de una escolaridad poco gloriosa, el rol estructurante que ha desempeñado la animación y la educación popular en sus años de juventud, la toma de conciencia de las desigualdades ante la escuela y la vida, su servicio militar a la vez corto e intenso, la obtención del equivalente al bachillerato, el aprendizaje del trabajo escolar, el descubrimiento de la sociología, la elección de esta disciplina en la Universidad y el interés hacia ella.
En el segundo capítulo, que se titula Convertirse en estudiante (pp. 61–114), el autor cuenta cómo se ha alejado de su barrio para desplazarse a Toulouse para iniciar sus estudios de sociología, el acceso a un nuevo estatus social, la involucración en sus estudios, la vuelta a Villiers-sur-Marne situado en la región parisina para asumir sus responsabilidades familiares, la realización de un segundo ciclo universitario en la Universidad de Nanterre, el punto de inflexión que supuso su tesina de máster, el encuentro con Laurent Mucchielli y la continuación de sus estudios con el inicio de su tesis doctoral.
En el tercer capítulo, que alude a su concepción de la sociología como sociología del pueblo (pp. 115–158), Marwan Mohammed hace referencia a la constitución de su propia familia tras su matrimonio y su primer hijo, su implicación en el mundo asociativo, su compromiso como sociólogo en el debate público en temas relacionados con sus investigaciones, y su afán por sensibilizar, transmitir, difundir, defender y asesorar.
En el cuarto capítulo, que atañe a su trayectoria como investigador (pp. 159–188), el autor se refiere a su vínculo con el CESDIP como investigador asociado especializado en la sociología de la delincuencia, sus investigaciones sobre de las pandillas de jóvenes y la desistencia, su contratación por el CNRS, su estudio sobre la islamofobia en un contexto político convulso, y la vuelta a sus estudios sobre la criminalidad.
En el quinto capítulo, que aborda la cuestión de las dificultades inherentes al hecho de ser un sociólogo minoritario (pp. 189–241), el investigador galo relata la importancia de saber situarse en el panorama socio-político y académico, saber manejar los tiempos y las relaciones con los demás interlocutores, saber afrontar la estigmatización y los estereotipos raciales, y saber enfrentarse a los rumores y los ataques.
En el apartado de conclusiones, el autor es consciente de que esta obra puede chocar «los partidarios de una estética burguesa de la enseñanza superior y de la investigación» (p. 243). Pero, estima que era «la forma más adecuada, sin reverencia ni falta de respeto hacia la impronta elitista que caracteriza el mundo académico francés», sabiendo que él mismo no es «una encarnación burguesa, ni una encarnación blanca de la Universidad» (p. 243), ya que es de origen popular e inmigrante.
Es plenamente consciente de que su movilidad social ascendente no es el mero fruto de sus méritos, en conformidad con una narrativa individualista, neoliberal y meritocrática, sino el resultado de amistades, complicidades y alianzas puntuales, y de la combinación del colectivo, de la solidaridad y del esfuerzo personal. «Asimismo, la sociología ha desempeñado un papel, facilitando [su] toma de conciencia de las lógicas de dominación, de reproducción y de organización de las relaciones sociales. Uno se emancipa más fácilmente de lo que comprende» (p. 244). A su vez, sabe perfectamente que, si ha podido extraerse de su somnolencia de adolescente en situación de fracaso escolar, «es también porque había dispositivos, políticas y ayudas públicas que le [han] permitido mantenerse a flote cuando el presupuesto familiar escaseaba» (p. 246).
Si para algunos, la salvación ha venido del sistema educativo, para Marwan Mohammed, la Caja Nacional de Ayudas Familiares ha desempeñado un rol fundamental. «Esta institución del Estado del Bienestar, nacida de iniciativas locales e indisociable de la Seguridad Social y de las conquistas obreras, ha acompañado su trayectoria. Inicialmente, por las ayudas (…) que son tan esenciales para el equilibrio de los presupuestos de numerosas familias con recursos limitados, y, posteriormente, financiando el centro social en el cual [pasaba su tiempo] como otros adolescentes del barrio. Los animadores que [tenía] enfrente, muy comprometidos y militantes, han dejado una huella en [su] trayectoria, sobre todo movilizando financiaciones (…) gracias a las cuales ha podido matricularse y presentar el BAFA. Más tarde, en el momento de empezar su doctorado, la Caja Nacional de Ayudas Familiares [le] ha concedido una beca de tres años, ofreciéndole la oportunidad de convertirse en sociólogo en buenas condiciones» (p. 246).
Al término de la lectura de C’était pas gagné. De l’échec scolaire au CNRS, es necesario reconocer la originalidad y el carácter estimulante de esta socio-autobiografía que permite a un joven, de origen popular e inmigrante, en situación de fracaso escolar, superar sus dificultades y convertirse en investigador del Centro de Nacional de Investigaciones Científicas. Alejándose de los relatos, basados en el individualismo, el neoliberalismo y la meritocracia, que alaban el mérito personal descontextualizándolo, muestra la necesidad de valorar «los efectos acumulativos y las influencias por capilaridad que la solidaridad de los individuos o de las instituciones producen en la sociedad» (p. 246). Su propia trayectoria muestra precisamente la importancia de esta solidaridad organizada. A través de su obra, el autor moviliza los instrumentos de la sociología para dar cuenta de su trayectoria personal, haciendo gala de honestidad intelectual y de finura en el análisis. Todo ello hace que la lectura de esta obra sea altamente recomendable.