Untitled Document Athenea Digital. número 8- Otoño 2005

Ibáñez, Tomás (2005)
Contra la dominación. Variaciones sobre la salvaje exigencia de libertad que brota del relativismo y de las consonancias entre Castoriadis, Foucault, Rorty y Serres. Barcelona: Gedisa.
ISBN: 84-9784-108-5



Teresa Cabruja Ubach
Universitat de Girona
teresa.cabruja@.udg.es

 

Sólo el título constituye ya, en sí mismo, una declaración de las intenciones que acompañan el textode Tomás Ibáñez, además de exponer, de immediato, lo que constituye su preocupación central: la importancia del debate y las polémicas sobre el relativismo; o, mejor dicho, sobre su pluralidad. Debate que se produce en la actual tensión modernidad-postmodernidad,en sus dos vertientes, la ontológica y la ético-política.

El libro está estructurado en dos partes, que recogen ambas, de forma distinta, esta misma polémica. Tanto en la primera, que lleva por título, directamente,“Defensa del Relativismo”, donde se presenta su recorrido a lo largo de la historia de la filosofía occidental, como en la segunda, “Cornelius Castoriadis, Michel Foucault, Richard Rorty y Michel Serres: Comparando lo incomparable”, donde se nos introduce en lo que el autor llama el “espacio discursivo del relativismo”. Recorrido por los distintos relativismos (Ontológico, epistémico, de la Verdad yético) que constituyen las preguntas, concepciones y propuestas formuladas por estos cuatro autores respecto a la retórica de la verdad, sus criterios y el soscavamiento de cualquier principio de autoridad. Cinco autores, en realidad, puesto que se trata de una preocupación que, tal como advierte Ibáñez, desde el inicio, no responde ni a motivaciones académicas ni especulaciones epistémicas,sino a una preocupación de naturaleza política.

Siguiendo el orden de exposición, el libro empieza con una “Contextualización filosófica”. En ella se presentan el escepticismo y el relativismo como estrategias distintas que constituyen la “cara guerrera” y la “cara diplomática” de una misma moneda, versus el racionalismo y el empirismo de un pensamiento filosófico que busca fundamentos últimos e incuestionables. Serán, justamente, las significativas aportaciones de Rorty y de Foucault, que introducirán la historicidad en el fundacionalismo (dogmatismo). En el apartado de “Argumentos Relativistas” se desplazan con gran eficacia, los pilares argumentativos del realismo, centrados enlas críticas al relativismo por su incapacidad de distinción y elección entre valores así como para la acción política y, utilizando su propia lógica, se invierteny desmontan estos argumentos comúnmente esgrimidos en su contra. En resumen, se podría decir que, en esta primera parte, se dibuja el contexto del origen y del debate sobre el relativismo y, sobretodo, se remarca la posibilidad del compromiso a partir de las propias prácticas y de nuestras decisiones como seres humanos, contingentes e históricas.

En la segunda parte, las aportaciones de Castoriadis, Foucault, Rorty y Serres, autores,“polifacécitos, interdisciplinarios y de obra profusa”, van acompañadas de útiles e interesantes incursiones a su contexto sociopolítico, intelectual y biográfico. Con cada uno de ellos, los conceptos y proyectos que permiten cuestionar la filosofía del sujeto y el cartesianismo e introducir la historicidad. Así, los de “autonomía”, “autocreación”, “sociedad instituyente e instituida” o “imaginario radical”, con énfasis en la indisociabilidad psique-sociedad y la “imaginación” por lo que respecta a la crítica histórica y política de Castoriadis a la teoría económica y filosóficade Marx. A continuación, las “prácticas de subjeción” y de desubjetivación del sujeto que constituyen todo el proyecto personal, filosófico e histórico de Foucault. Así como, su denuncia a la falacia intelectual y peligrosa del esencialismo y su uso de la “discontinuidad” para mostrar el carácter históricamente construido y contingente de “los a priori de nuestra experiencia”, a partir de los juegos de verdad y las relaciones de poder. En tercer lugar,el cuestionamiento de Rorty a la creencia en el conocimiento como representación de la realidad. Para ello, recurre paradójicamente a la filosofía analítica y realiza una críticaferoz a la concepción “ensimismada” de la filosofía. Este filósofo, antepone, en cambio, por su parte, la esfera política y la articulación de nuevos vocabularios. Y, por último, la curiosa obra de Serres, tansformando las comunes acepciones del tiempo, rompiendo la linealidad de su concepción clásica y mezclando matemáticas, filosofía y literatura, para proponer “conexiones” entre ciencias a la vez que, usando profusamente las últimas aportaciones de la física actual (como la termodinámica, el caos y la bioquímica), propone las “redes” como explicación de relaciones y diferencias.

Y, bien, mucho se ha escrito sobre la relación de Michel Foucault con el feminismo (ver, por ejemplo, Ramazanolgu, 1993), con sus indestriables polémicas, especialmente acerca de la cuestión política del relativismo por lo que supone abandonar el sujeto “mujer” como sujeto político. Pero que coinciden, también, a pesar de esas tensiones, en reconocer que sus contribuciones permiten evitar los efectos de universalismo yesencialismo que se cuestionan desde el feminismo, así como en las posibilidades transformativas de las relaciones y subjetividades utilizando sus análisis sobre el poder, el “cuidado de si” y las “prácticas de libertad”. Y mucho se ha escrito también, respecto al feminismo y la postmodernidad,sobre unas “amistades peligrosas”, pero que, en realidad, también abren o conjuntan posibilidadesa partir de la deconstrucción de las polaridades occidentales y los discursos verdaderos,incluyendo la temporalidad y lapluralidad para la solidaridad y la acción política (ver, per ejemplo, Nicholson, 1990).

Otro tanto se podría escribir, sobre la relación y las posibilidades de Tomás Ibáñez con el socioconstruccionismo y la psicología crítica feminista. Desde luego, merecería mucho más espacio y muchas más voces, que la de quién hace esta reseña, por más inter/hiper/textual, dialógica y polifónica que como toda reseña sea, hacer algún comentario al respecto. Pero aún así, no puedo por menos que dejar en esta especie de tintero cibernético, el merecido reconocimiento personal, colectivo y políticamente entrañable hacia las condiciones de posibilidad abiertas y las prácticas hechas posibles, con toda una obra científico-política,permanentemente “en construcción”. Obra, a su vez, eminentemente reincidente respecto al tema del poder, puesto que, como dice el mismo autor: “desde que publiqué mi primer libro (Poder y Libertad) en 1982, no había hecho otra cosa en todos mis escritos que satisfacer afanosamente el deseo de pensar, una y otra vez, las relaciones de poder y de interrogar incesantemente los efectos de la dominación”. Obras afortunadamente reincidentes, pues, cuya contribución a lo largo de este tiempo, ha tenido como efectos, bien “involuntariamente deseados” o bien “estratégicamenteinvoluntarios”, de posibilitar el desarrollo no sólo de una psicología postpositivista, socioconstruccionista y postmoderna, tal y como se le reconoce, sino también, de una psicologia crítica feminista, especialmente en España. Pues ésta, no sólo se nutre, por supuesto, de todas las aportaciones feministas deconstruccionistas, postestructuralistas y postmodernas, aunque a veces tratadas como “novias de piratas” como Meaghan Morris (1988),señalaba tan lúcidamente en su crítica a la ausencia de reconocimiento, sino más bien, diría, que como piratas, propiamente dichas.

Y de piratas, conviene hablar, puesto que, en este sentido, nos hallamos otra vez, ante nuevas “municiones” (1) , como en el Prólogo señala el autor, cuando comenta que el primer título en el que pensó fue “Municiones para disidentes, tomo II”. Municiones para l@s nuev@s piratas del conocimiento crítico. L@s piratas (otr@s excluid@s de la civilización occidental), como sabemos, a pesar de su caricaturización holliwodense entre barbarie e idealismo,también ponen en cuestión y transforman algunas de las relaciones instaladas tales como el sistema de explotación económico, el proletariado, el campesinado, el esclavage, la territorialidad de los pueblos, la división en clases sociales, la división por sexos (sí, también por sexos) cuestionando el dominio del estado, de la iglesia, de una bandera, repartiendo ganancias y perdidas colectivamente (sin diferencia de raza, de clase, de salud, de sexo, etc) y tomando decisiones en grupo. Alientos y vientos antiautoritarios después de escapar de las disciplinas tiránicas de barcos de guerra y mercantes. Barcos, entre mar y mar y entre tierra y tierra, fuera de fronteras y vasallajes. Además, de aplicación bien directapor lo querespecta a Michel Serres, pues, según nos cuenta Ibáñez, mientras que claramente le fascinan rios y mares opta por dejar la Escuela Naval, puesto que“se dió cuenta de que no quería hacer carrera en una institución que estaba relacionada con la guerra y las armas (p.191). Y, a su vez, sin embargo, “todos los libros de Serres no hablan más que de cosas análogas a entre”, en su “voluntad de hibridación” entre ciencia y filosofía, en concreto y entre lo que circula entre las cosas, en el carácter relacional del mundo, ese “mapa fluctuante de las cosas” que explora.

E, insistiendo un poquitín más, en esta característica de los barcos -ni la tierra ni el mar- sino entre ellos, como una herramienta para surcar el mar y permite desplazarse de tierra a tierra, de mar en mar, o de isla en isla,la mayor parte de las veces,y por más apasionante que sea ir en barco, sabemos de su inestabilidad, la misma que acompaña y reconoce Ibáñez, respecto a la parte de seducción y la parte de peligro que entraña “explorar la cuestión del relativismo”. Además, la metáfora de los paisajes marinos, como dice Shotter (1993), cuando se refiere al concepto de “acción conjunta”, sugiere especialmente, la idea de movimiento. Pero también, se puede añadir, a pesar del empeño en que no sea así, la de “tierra de nadie” o, quizás, utopía, hacía la que se contribuye en crear con las políticas antiautoritarias y el desarrollo de “nuevas prácticas de libertad” .

Esta preocupación, en el libro,se centra específicamente,en la razón y la institución científica, en cuanto que éstas constituyen un potente dispositivo de poder, puesto que se hallan legitimadas por la retórica de la verdad y, además, sus efectos de dominación son de más difícil visibilización ya que no suelen ser objeto de análisis. Pero, además, y esto constituye sin duda, una razón más por la cual su lectura es de interés no sólo para universitari@s y científic@s de muy distintas disciplinas, sino para cualquier persona interesada en “resistir” (nunca mejor dicho) y contraatacar, las actuales presiones hegemónicas del neoliberalismo y de los discursos únicos y totalizantes, el libro nos proporciona una serie de herramientas útiles para deconstruir y desesencializar otros muchos discursos que se yerguen en la actualidad, fundamentándose en unos mismos mecanismos y principios, de funcionamiento y efectos muy parecidos.

Los mares por los que nos hace surcar el autor, de incertezas, derivas y discontinuidades, se organizanalrededor de estos cuatro autores, entre lo que con magistral perseverancia nos señala que comparten: el “adiós a Platón” y el antiesencialismo. Es decir, la rebelión “contra todo aquello que pretende obstaculizar el ejercicio de la libertad” pero, y, sobretodo, lo que los cinco autores comparten, además de lo citado, es el “hacer acontecer”, la creatividad del pensamiento crítico y su voluntad explícitamente política en su quehacer intelectual. Rutas que se abren y se cruzan más allá de las habitualmente frecuentadas, es decir, las dominantes.

Sólo me queda añadir, que no es ninguna casualidad, tampoco, la alianza entre la magia y la pirateria, aparentemente tan distintas, puesto que tal y como dice Sara (2), pirata feminista internauta, refiriéndose a otro tipo de pirateria: On désigne souvent par "hacker" des gens qui sont des "magiciens" des réseaux et des ordinateurs. Y, de esta extraña mezcla de magia y pirateria se compone este libro, atractivo e imprescindible para el “cuidado” de la libertad. ¿Es necesario continuar para animar a una lectura que posibilite pensar y hacer en y desde la disidencia del pensamiento crítico? Creo que no, que más bien se trata tan sólo de gritar para su lectura: “a la borda” o “al abordaje”. Y esperar que continúe y aumenteel tráfico y contrabando de estas propuestas a partir de su lectura.

Referencias

Morris, M. (1988). The Pirate’s Fiancée. Feminism, reading, postmodernism. London, New York: Verso.

Nicholson, L. (1990). Feminism/Postmodernism. New York: Routledge

Ramazanoglu, C. (ed) (1993). Up against Foucault. Explorations of some tensions between Foucault and Feminism. New York:Routledge

Shotter, J (1993). Conversational Realities. London: Sage


(1) Ibáñez, T. (2001) Municiones para disidentes. Barcelona: Gedisa.

(2) "Le féminisme et les logiciels libres sont tous deux opposés à une culture dominante forte" [Sara] www.transfert.net 

 

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