Construccionismo, postmodernismo y teoría de la evaluación. La función estratégica de la evaluación

Baltasar Fernández-Ramírez

Resumen

La evaluación es una empresa lucrativa y un perfil profesional al que muchos se han sumado careciendo de las mínimas competencias y conocimientos exigibles. Evaluar es emitir juicios de valor sobre objetos diversos, incluidas las iniciativas de intervención social. El planteamiento convencional es racionalista (diagnóstico, planificación, intervención y análisis del impacto), a pesar de que los modelos racionalistas hayan perdido vigor en las ciencias sociales a favor de alternativas políticas, simbólicas o caóticas, tal como apreciamos en la historia del pensamiento organizacional. En una perspectiva construccionista, observamos además el poder reificador de los criterios escogidos en cada situación de evaluación. La evaluación sugiere o impone qué es lo correcto en cada caso; criterios que pasan a acotar, dar sentido y prioridad a determinado modo de entender las relaciones sociales, los objetivos o el modo de comportamiento personal y organizacional. Mi propuesta es elevar esta inevitable consecuencia práctica de las evaluaciones a rango de virtud política y ética, al servicio de los intereses y deseos de futuro de los grupos que participan en procesos evaluativos, primando su función estratégica sobre las tradicionales funciones de mejora y rendición de cuentas.

Palabras clave

Evaluación estratégica; Pensamiento organizacional; Postmodernismo; Funciones de la evaluación

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